sábado, 25 de enero de 2020

Capítulo 24. La piedra Onirica


Con una furia en sus ojos Jon confronta a Bartoz y de un golpe lo derriba, preguntando que fue lo que le paso a su hermana, Guts se acerca deteniendo a Jon por la espalda evitando el posible conflicto. Bartoz se levanta y comenta: “fue decisión de Azgheda, no quería que ustedes se involucraran con el pacto del diablo”, y posteriormente procede a contar el pacto completo que tuvieron con el diablo, Jon decide regresar a obligar al diablo de devolver a su hermana, pero Guts le informa lo mucho que han avanzado y que si regresan, la posibilidad de llegar nuevamente a este punto sería imposible, Jon entendiendo la situación acepta continuar.
Mientras todo esto pasa Rhaegar se concentra para curar sus heridas, de forma veloz, las múltiples heridas se van cicatrizando a una velocidad sorprendente, por su parte Adgamis decide vigilar las escaleras para evitar ser atacados por sorpresa, mientras Tauriel inspecciona el lugar, encontrando un panel secreto con una piedra de obsidiana, Guts al ver la piedra reconoce que la piedra es una especie de teletransportador, viendo las opciones el grupo decide tocar la piedra.
El teletransportador conduce al grupo a una especie de cámara de torturas, en donde se encontraba atestada de maquinas destinadas a infligir el mayor dolor posible, en el techo se encontraban múltiples mangueras en donde recorría en su interior un liquido de color violeta oscuro, el grupo decide investigar por el sector, sin embargo no fue mucho lo que tenían que explorar, ya que al frente de ellos se encontraba el amo del lugar, un semielemental de tierra custodiado por muchos tumularios, torturando con su látigo a los prisioneros que se encontraban allí, Adgamis viendo que el semielemental se encontraba distraído lanzó su clásica bola de fuego a los tumularios, para aniquilarlos, sin embargo, los fuertes tumularios resistieron el potente hechizo y se dispusieron a atacar. Con las armas al frente, el grupo se enfrentó a las criaturas, mientras el semielemental se preparaba con su potente espadón a la batalla, Adgamis aprovechó uno de los pergaminos conseguido y le lanzó un poderoso dominar persona al enemigo, controlándolo en el acto, el semielemental bajo las ordenes de la hechicera se encargó de eliminar al resto de los tumularios junto con los guerreros del grupo, una vez terminada la batalla y con su nuevo “aliado” liberan a los prisioneros, Festalon Girrot un clérigo elfo de Elhonna, Erdso un monje humano y Tamme una plebeya humana de Rastor quien se encontraba con su amiga Jear una mujer orca también plebeya, Rhaegar la reconoce pues ella era originaria de la tribu de su tía Kreugna, estos rehenes agradecieron a los héroes y con mucha firmeza todos decidieron ayudar a los mismos a terminar de eliminar el atrio interior.
Es entonces que Adgamis le exige al semielemental regresar las cosas a los rehenes, cosa que hace mientras se presenta ante su ama como Yrthuk Innar, entre las cosas se encontraba una varita de curar heridas leves, la cual Festalon uso hábilmente en curar a los rehenes incluyéndose, Tauriel buscó nuevamente en el lugar, encontrando otro panel con dos teletransportadores, uno para regresar y otro para continuar a un nivel inferior, el grupo decide seguir bajando dentro del atrio interior. El siguiente nivel se encontraba iluminado con unas antorchas de revelación situadas sobre unas pértigas, las cuales iluminaban el suelo , en donde se encontraba un mapa en relieve de todo el continente, tierras como Greyhawk, Freeport, Hommlet, Rastor, e incluso el lejano Sunndi se podían apreciar, sin embargo, las pértigas generaban unas sombras que asemejaban unas garras que acechaban el mapa, el grupo intuyó que este lugar era una especie de teletransportador, pero sin saber como usarlo decidieron continuar, igual que el nivel anterior se encontraba otro panel, que conducía a un nivel inferior, nuestros héroes decidieron seguir descendiendo.
En el siguiente nivel se encontraron en la biblioteca del atrio, una habitación lúgubre con infinidad de libros, ojeando un poco vieron bastantes tomos de nigromancia e historia, pero con el tiempo en contra el grupo buscó inmediatamente el panel para continuar descendiendo. En el siguiente nivel los aventureros llegaron a una pequeña habitación redonda, la cual solo se encontraba un objeto, un brasero de cristal que contenía un líquido negro obviamente maligno. Adgamis ordena a su esbirro que buscara en el interior, Yrthuk obedece metiendo la mano, inmediatamente la fuerza vital del guerrero se va de su cuerpo, y es solo con la ayuda de los demás que logran sacarlo de allí, afortunadamente Yrthuk logró sacar un poderoso talismán que Adgamis luego de identificarlo, vió que era un talismán de pureza.

El grupo continuó descendiendo al último sub-nivel lamentablemente esta habitación era con forma de cono invertido, y a diferencia de las otras habitaciones sus paredes no eran negras, eran transparentes mostrando el magma que se encontraba alrededor de la extraña torre, la base de la misma se encontraba al descubierto con tal propósito de caer directamente al magma ¡Peor aún!  Solo se podía evitar una horrenda muerte únicamente colgándose de unas cadenas que se encontraban en el techo, eso no era todo, cuatro quasits se encontraban en el lugar ansiosos de eliminar a los intrusos.
La mayoría de los héroes pudieron aferrarse a una de las cadenas, Shadow por ser un caballo cayó directamente al suelo, pero Adgamis usó su varita de levitar para evitar la fatídica muerte, por su lado Tamme no pudo sostenerse y cayo al fondo, Tauriel lanzó su poción de protección al fuego, evitando gran parte del daño de la plebeya, mientras el grupo estaba en este apuro, los quasits se lanzaron al ataque, la situación se complicó aun más cuando el monje Erdso se volvió loco y empezó a atacar tanto a enemigos como amigos, Guts le informa a todos que los que no puedan pelear intenten irse del lugar, Rhaegar buscó con suma urgencia el panel secreto para regresar, mientras Adgamis lanzaba sus conjuros de levitar a la plebeya y a los que no pudieran trepar, solo Tauriel y Jon pudieron hacerle frente a los quasits, mientras Bartoz intentaba calmar al monje.

Luego de derrotar a los demonios Adgamis logra hechizar a Erdso, dándose cuenta de la marca de la hermandad escarlata, por un momento decidió dejarlo en el lugar, pero Bartoz toma al monje y dirigiéndose al panel huye con él.
Una vez en el anterior nivel, Festalon revisa al hechizado monje y se de cuenta que las torturas volvieron loco al hombre, el grupo decide darles a los rehenes uno de los palos de refugio e indicándoles la situación del atrio exterior les piden que esperen en el lugar, Adgamis espera que el monje hechizado no muera, pues tiene muchas preguntas sobre la maligna secta.
Nuevamente solos, los aventureros subieron la sinuosa escalera al segundo nivel, en el se encontraron con la piedra onírica, una enorme roca multicolor que se ensanchaba a medida que subía al techo, siendo protegida por varios paneles de color ocre, los cuales al analizar su naturaleza mágica Adgamis determina que son espacios extradimensionales tal como el conjuro de la magnífica mansión de Mordenkainen, siendo un total de cinco espacios extradimensionales, el grupo decide revisarlos, encontrando habitaciones vacías posiblemente de los soñadores de la perdición, aunque uno de ellos poseía un arcón con varios conjuros útiles, que el grupo aprovecho tomar para un futuro cercano.
Por su lado Tauriel vio un armario que contenía 10 pociones que luego de la identificación de Adgamis, se descubrió que eran pociones para poder atravesar la piedra onírica. Tomando todos los objetos útiles el grupo subió las escaleras al tercer nivel.
En este nivel el grupo observó que la habitación estaba casi ocupada por la piedra multicolor que va del suelo al techo, siendo mas gruesa a medida que subía al techo, algunas plumas enormes se veían en el suelo y un ruido de gruñidos se escuchaban en el otro lado, Tauriel usa un pergamino de visión verdadera y se da cuenta de un poderoso ser que se encontraba al final de la habitación junto con varios tumularios, Bartoz alcanza a observar la pluma y con la descripción de Tauriel, deduce que es un demonio Vrock.

El ser demoníaco al detectar la presencia de los héroes se lanza al ataque con su poderosa presencia, los Tumularios de igual forma lo siguieron a la batalla, es entonces que Adgamis usa un hechizo de muro de fuego para evitar el avance de los enemigos, pero estos fuertes tumularios poco o nada se hicieron daño al atravesar el poderoso muro, todo quedó a manos de los guerreros Bartoz, Rhaegar, Guts y el dominado Yrthuk eliminar a los tumularios, mientras Jon y Adgamis usaron sus flechas y proyectiles en contra del poderoso demonio.

El inmundo vrock poco pudo hacer algo en contra de los héroes así que el demonio huyó del lugar teletransportándose, no sin antes dejar otro vrock en su lugar, sin embargo, la amenaza de los tumularios ya no existía, por lo que los guerreros avanzaron al demonio eliminándolo en un santiamén, victoriosos el grupo continuó en el siguiente nivel.
Este nivel ocupado casi por completo por la enorme piedra emanaba una aura de locura, el grupo al observar en su interior, veían formas oscuras que parecían estar flotando muy lentamente dentro de la piedra como si fueran a la deriva, es ahí cuando tanto Tauriel y Rhaegar los invade el aura maligna y de repente caen desmayados, dejando al resto del grupo en shock.

jueves, 16 de enero de 2020

Capitulo 23. El orbe de la muerte plateada

El tiempo apremia y nuestros héroes continúan el camino, saben que deben ir a las puertas dobles en donde el frío era tan intenso que les helaba el alma cerca del cuarto de Hedrack, allá está su entrada hacia el atrio interior y la obtención del orbe mencionado por Varachan, los aventureros siguieron por el camino retornando a la entrada de la puerta del agua, confiados en su poder fueron emboscados por la antigua mascota del guardia Kuo-Toa de la puerta del agua, un Khuul salvaje que dentro de la piscina del cuarto usó sus mejores ataques en contra de Rhaegar, apresándolo con sus fuertes tenazas, tanto Azgheda como Tauriel atacaron a la criatura, pero se dieron cuenta que alguien en las sombras estaba ayudando al monstruo, Adgamis usó su vista que mediante poderosos conjuros élficos lograba ver lo invisible, notando un pequeño demonio que conjuraba en favor del Khuul.
La hechicera dispuso sus proyectiles mágicos en contra del demonio, logrando desconcentrar al ser, quien en su locura se transformó en un lobo terrible que atacó sin piedad a los más cercanos, pero gracias a la unión del grupo, los monstruos fueron aniquilados. 
Sin más sorpresas el grupo llega al cuarto designado, el frío era extremo y solo el poder de los mantos purpuras del dios impío podía resguardar las bajas temperaturas, una vez dentro del cuarto la oscuridad era abrumadora, solo se lograba ver mediante la antorcha de la revelación la cual fue encontrada junto con los mantos, no era necesario ser un poderoso clérigo o un paladín para sentir el mal que se encontraba alrededor, tal era la energía negativa que se sentía, que nuestros héroes sintieron el terror que recorría su espalda, Shadow, el caballo endemoniado de Jon, alzó sus pezuñas en una posición amenazante, mientras que la montura de Bartoz se desvaneció en una bruma de niebla, también el rehén que nuestros héroes tenían en su poder, enloqueció y en una jugada desesperada rompió sus ataduras corriendo entre la oscuridad, perdiéndose en el lugar.

Los aventureros investigaron, encontrando las palancas mencionadas por Varachan y procedieron a realizar el ritual para conseguir el tan anhelado orbe, luego de formar la llave maestra (unión de las llaves mayores que poseían) girar las palancas en el orden y soplar el cuerno maldito, una cortina purpura se asomó frente a ellos, el lugar conducía a la cúpula oscura, solo allí se encontraría el orbe, Azgheda decidió ir por el objeto y despidiéndose de sus amigos entró con la antorcha.
Dentro solo se encontraba un huevo encima de una plataforma, una voz profunda resonó en el lugar 

“De nuevo los mortales osan penetrar en la cúpula oscura, arrodíllense ante la esencia de Tharizdun y serán bendecidos con sus regalos, búrlense de él y serán aniquilados” 

Azgheda se acercó notando a su paso el nombre de Tharizdun escrito en la misma plataforma, sin vacilar la druida se arrodillo y mientras mencionaba el nombre del dios tocó el huevo, este se rompió mostrando una calavera plateada con unas protuberancias en la coronilla, de repente la voz profunda hablo con la druida.

“El orbe del olvido ya fue anteriormente tomado, por lo tanto, coge esta copia y sírveme”


Azgheda al tocar el orbe una proyección del templo del mal elemental mostró una calavera de cristal parecida al orbe de la muerte plateada, el orbe le enseño también secretos que puede ser usado por el portador del mismo, sin embargo, Azgheda prefirió salir del lugar, pero al darse cuenta se encontraba en otra área, como si hubiera sido teletransportada, aquí el lugar emanaba a muerte, la druida se encontraba en los pies de una sinuosa escalera oscura provista de un elegante pasamanos y al fondo un altar oscuro en donde alcanzó a apreciar dos pares de ojos rojizos que emanaban odio, la druida sin vacilar dio media vuelta y huyo de la habitación.
Corriendo con todas sus fuerzas la druida se encontró con sus compañeros, pero si Azgheda estaba destinada a obtener el orbe, Tauriel sería la persona ideal para poder usarlo, debido a su aura oscura de asesina, todos los demás estuvieron de acuerdo, y dejando el lugar se fueron a descansar.
Al día siguiente, los héroes decidieron ir al atrio interior por el pasillo secreto encontrado por Tauriel, por el camino se toparon con un muro de fuerza, el cual fue destruido con un desintegrar de Adgamis, al salir se encontraron en el patio mencionado por la asesina, era de día, aunque en este punto no se podía ver el sol por culpa de los vapores sulfurosos emanados por las grietas del volcán dormido, pero algo si se pudo apreciar en toda su magnificencia, erguida como una aguja se encontraba en el centro la torre de la aguja negra, morada de los soñadores de la perdición.


Los aventureros llegaron a la puerta y mostrando el orbe de la muerte plateada exigieron a la mágica puerta parlante acceder a su interior, la puerta burlona decidió seguirles el juego, no sin antes despertar a los habitantes de su interior.
El primer nivel fue una sorpresa para el grupo, ya que fueron recibidos por los tumularios vigilantes del patio y los guardianes del mismo, un par de engendros producto de la unión monstruosa entre dragones y dinosaurios, cubiertos de metal derretido sobre sus alas verdes y negras, otorgándoles una armadura adicional a las ya muy fuertes escamas.
Los monstruos atacaron sin piedad, el primero se abalanzó sobre nuestra valiente druida, quien a pesar de estar nuevamente convertida en oso polar su pelaje no resistió a las fuertes mandíbulas de la criatura, el otro monstruo lanzó su arma de aliento y es cuando Adgamis uso de sus velos místicos para bloquear el arma, mientras los poderosos tumularios se lanzaron en contra de los guerreros. Todo este ruido de batalla atrajo la atención de un guardia vestido con túnicas oscuras y cubierto con un casco ornamentado de cuernos, quien se encontraba acompañado de mismísimo Satau, los cuales bajaron las escaleras del segundo nivel para apoyar a sus criaturas.


Azgheda al ver eso, decide conjurar un mar de peces fantasmagóricos que se dispusieron a devorar a todo ser que se encontrara en el lugar, Jon decide junto con Bartoz ayudar a Azgheda quien se encontraba muy herida en contra del monstruoso semidragón verde, Guts por su parte avanza en el mar de peces fantasmales para encarar inmediatamente a Satau, pero su paso es cortado por la horda de tumularios impidiendo su avance, mientras tanto Rhaegar decide defender a Adgamis la cual estaba a punto de ser devorada por el otro semidragón, Tauriel por último se vuelve invisible y decide tomar por sorpresa al oráculo ilicido.

La pelea se tornó dramática cuando en un giro de acontecimientos, Satau se teletransporta con el guardia cerca al semidragón negro, Tauriel aprovecha para atacar al guardia, apuñalándolo por la espalda, pero el guardia era mas poderoso de lo que ella pensaba y con una palabra la paralizó en su totalidad justo a merced del mismo. En ese momento una voz resurgió en su cabeza, era la voz de Satau quien se expresó con mucho goce y deleite: “Pequeña niña, muy pronto tus pesadillas vistas en mi cuarto se harán realidad, serás violada y torturada lentamente hasta que podamos extraer tu delicioso cerebro de tu cráneo”


Tauriel recordó si visión y siendo incapaz de reaccionar esperó su muerte invadida por el terror, pero gracias a Adgamis quien en el último minuto levantó su ultimo velo para proteger a su hermana electrocutó al oráculo matándolo al instante, el guardia quien era el primer soñador de la perdición con quien nuestro grupo se enfrentó, logro fortalecer aún más al semidragón, quien despedazo a Rhaegar dejándolo al borde de la muerte, el semiorco recurre a su furia salvaje para caer de forma heroica en el combate contra tal abominación, por su parte Jon llena de flechas al guardián mientras Bartoz, Azgheda y Guts terminan con el otro semidragón y los tumularios restantes.


Una vez finalizada la cruenta batalla, Azgheda recupera su forma humana y viendo que el pacto con el diablo no puede ser debido a la muerte del oráculo del templo, decide encerrar el alma del ilicido en la gema, sin embargo las condiciones del trato con el diablo eran precisas y las almas que buscaba eran las de la triada, en concreto el alma del segundo, por lo tanto, como castigo el cuerpo de Azgheda también fue encerrada dentro de la gema.




¿Cuál será el destino de Azgheda? ¿Qué otros peligros esperan a nuestros héroes? Uno a uno van cayendo y al final ¿todo será oscuridad y destrucción?


viernes, 3 de enero de 2020

Capítulo 22. Pacto con el diablo

Con tantos peligros encima, Guts decide tomar las riendas del grupo y los organiza de tal forma que se disminuyan los errores, su prioridad limpiar el atrio exterior comenzando con el dragón que los acechaba, pero esta vez irían preparados, formándose en tres grupos unidos una avanzada, compuesta de Tauriel, Azgheda y Rhaegar, un grupo central conformado entre Adgamis y Bartoz, y la retaguardia en la que Jon y el mismo Guts, tendrían de tal forma que evitaran ser emboscados, si los problemas ameritaban el conjuro de transposición benigna de Adgamis cambiaría a los miembros que tuvieran problemas. Una vez decidido el avance, Tauriel y Azgheda continuaron rastreando al dragón mientras visualizaban cualquier trampa.
No demoraron bastante, pues el olor del dragón se sentía al frente, un miedo incansable recorrió el cuerpo de Rhaegar, quien empezó a chirriar sus dientes, cuando de repente llegaron al lugar, una inmensa bóveda con un amplio pozo cubierto de monedas y joyas, y sobre el tesoro un dragón enorme de color rojo veía al primer grupo, Tauriel sintió que la presencia del dragón era demasiado para ella y quiso pasar desapercibida volviéndose invisible, pero los sentidos agudos del dragón cayeron con el plan, Rhaegar por su lado no quiso acercarse más y tomo distancia, dejando a las dos jóvenes frente a la imponente criatura.
El dragón saludó cortesmente con una voz femenina muy dulce a pesar de su tamaño: -Oh, veo que por fin la presa se digno a salir de su escondite para evitarme la fatiga de buscarlos, es bueno saber que la comida sabe cuando es comida, ¡bien! Sepan que se considera un honor ser devorados por Chymon guardiana de la puerta del fuego-
Azgheda replico ante tal provocación y se lanzó directamente al ataque, pero en ese momento del techo de la bóveda, varios jinetes de aracnófagos salieron al ataque en contra de la druida, mientras Chymon usaba su potente arma de aliento en contra de la misma, Tauriel al ver eso, desmontó rápidamente a un costado llegando a la pared, mientras que la osa saltó a un lado cubriéndose con una roca, mientras empezaban los ruidos de batalla, los demás se acercaron Rhaegar todavía asustado, decidió esperar a que un jinete se acercar a su hacha para destrozarlo, Adgamis cambió la naturaleza de sus hechizos para lanzar bolas de hielo en contra del monstruo, Jon por su lado empezó a eliminar a distancia a los jinetes para dejar a las monturas enemigas sin control, en todo eso, Tauriel aprovecho y con sus botas de trepar cual arácnido, pudo subir por una pared y eliminar a un jinete, tomando el control de su montura, ahora podía acercarse mejor al dragón.
Guts indico a Adgamis y Azgheda que debían evitar que Chymon volviera a lanzar su arma de aliento mientras que los demás acababan con los jinetes, todos se movían a toda velocidad, mientras los ataques pasaban, otra arma de aliento de Chymon se asomaba esta vez dándoles de lleno a la mayoría de los héroes, a excepción de Jon.
Es entonces que Bartoz bajo de su montura y auxilio a Adgamis, mientras Guts los protegía de cualquier ataque, Rhaegar avanzó contra los aracnófagos que se encontraban sin jinete y Tauriel logro colocarse detrás de Chymon para realizar su ataque furtivo, sin embargo, la piel de Chymon era muy gruesa y nada pudo hacer en contra de la dragona.
Chymon empezó así su ataque y mientras extendía sus alas para volar, lanzó su furia en contra de Azgheda quien a pesar de su grueso pelaje, pudo herirla varias veces dejándola malherida, ella sin embargo no flaqueó e intento asestar un mordisco obligando a Chymon a bajar al suelo, momento que Bartoz aprovechó y montando su montura cabalgó en contra del monstruo perforando su piel y matándola en el acto.
Los jinetes sobrevivientes intentaron escapar, para avisar a más guardias del deceso, pero Jon logra invalidar la acción y acaba con los jinetes restantes, exceptuando a uno a quien el grupo lo toma como rehén, este miembro les dirá toda la organización restante del templo pensaron todos.
Aprovechando la situación Azgheda y Jon revisaron que nadie mas se acercara, mientras Bartoz y Guts hablaron con el Jinete, quien les informó de un huésped del atrio, un poderoso diablo Cornugón al que los lideres del culto lo habían convocado para realizar un trato, también indicó los aposentos del oráculo Satau y las fuerzas remanentes del atrio que ya no eran muchas, ¡por fin se podía saborear la victoria!, Tauriel mientras tanto, revisó el tesoro del dragón, dándose cuenta que rea una ilusión, pero en el centro del piso cóncavo de la habitación, se encontraba un pozo que daba acceso al verdadero tesoro, miles de monedas de oro, plata y cobre, y cuatro habitaciones con diversas trampas que contenían en su interior pergaminos poderosos que Adgamis recibió con gusto, pero algo que nuestros héroes no se percataron en su felicidad fue lo siguiente, habían pasado mucho tiempo revisando los tesoros y ningún enemigo se había acercado, tal vez los miembros del mal elemental estén preparando un contragolpe.
Una vez traídos los objetos, Azgheda y Bartoz decidieron hablar con el diablo y verificar de que lado se encontraba este ser, muy pronto llegaron a su habitación, una amplia cámara provista de una cama cómoda con varios huesos de animales grandes, caballos en su mayoría, al fondo el diablo quien no se inmuto con la presencia de los dos héroes, musitó que los estaba esperando, sabía de los intrusos que estaban generando caos en el templo y decidió ayudarlos, a cambio de que le consiguieran el alma de uno de los miembros más poderosos del culto -El segundo-, el gustosamente les ayudaría al ingreso del atrio interior, pero para eso necesitaría del mismo oráculo, Azgheda y Bartoz no estaban convencidos del trato, pero las almas de estos miembros igual irían al infierno o el averno, no estarían haciendo un acto maligno en sí, además era mejor no tener una batalla innecesaria en contra de un poderoso diablo, así que aceptaron el trato, pero, ¿No habrá algo más en este tipo de trato?
El diablo les entrega entonces un medallón que atrapa el alma del vencido y dándoles una despedida menciona unas palabras confusas: -Señores les deseo que su viaje no tenga contratiempos y que culminen con su misión lo más pronto posible- Al encuentro con sus compañeros hablan con los demás pero no les comentan todos los detalles del trato, por lo que el siguiente paso era capturar a Satau, así que todos se dirigieron a sus aposentos.
En la habitación iluminada con una pequeña vela con una llama violeta, el grupo vio que no había ninguna criatura, tan solo un pozo que conducía a la inmensa oscuridad, Tauriel y Azgheda decidieron descender para capturar al oráculo una vez en su interior, las jóvenes encontraron unos artefactos que permitía ver los objetos consagrados de Tharizdun, como es el orbe de la muerte plateada mencionado por Varachan, pero ningún rastro del ilicido oráculo, solo una cámara con varias columnas, mientras las jóvenes se acercaron al fondo de la cámara visiones de azotamentes las atormentaron de diversas formas, la visión de la druida fue que sus amigos eran devorados por los azotamentes y luego ellos devoraban el cuerpo de ella.
Por su parte Tauriel sintió como era violada por un consorcio de azotamentes para que terminara su dolor con la extracción de su cerebro, Azgheda al salir de su visión concluyó que Satau se encontraba invisible destruyendo la mente de ellas mientras el se deleitaba, por lo que informa a los demás del grupo por fuera del pozo, Adgamis usa su conjuro de purgar invisibilidad y desciende también al pozo, sometiéndose también a su propia pesadilla en donde su propio padre era un ilicido que le succionaba su cerebro, la hechicera logra salir de su ilusión,  pero lamentablemente el oráculo no se encontraba en el lugar, solo había una mesa de obsidiana que tenía una jarra con un misteriosa polvo.
Ante la impotencia Azgheda rompe el jarrón, pero Tauriel con su astucia se le ocurre imitar a Naquent para engañar a Satau mediante el medallón de contacto, sin embargo, el ilicido ya sabía de los planes de las muchachas, no por nada era el oráculo del templo, y sus visiones le habían mostrado los problemas que el grupo les causarían al templo del mal elemental, por lo que tomó medidas y su captura no sería fácil, el grupo con rabia por haber fallado en la misión, descarga su impotencia en los siguientes enemigos que fueron un par de nagas oscuras,, las mismas que les menciono la saga marina Gouquog en el templo del agua tiempo atrás, y, a pesar de su emboscada y sus trampas y conjuros que tenían preparados, fueron vencidas fácilmente por el grupo.
Y con la muerte de las ultimas defensas del atrio exterior, nuestro grupo se dirige al ultimo lugar en donde puede estar el preciado orbe, y posiblemente también a Satau.




lunes, 11 de noviembre de 2019

Capítulo 21. Una visión del atrio interior


“¡Mis memorias son un desastre! Luego de tanta tortura, soy solo un despojo de persona, conservo un poco de mis recuerdos, mi nombre, mi misión y poco más. Me encuentro en una pequeña celda, descansando hasta que una mano toca mi brazo, me despierto sobresaltado empuñando mi espada lo mas fuerte para poder dar el primer golpe pensando que habían descubierto mi refugio, sin embargo, todo fue una falsa alarma, Varachan, el elfo que ha estado cuidándome las ultimas semanas ha venido por mi. El hombre se encuentra bastante ansioso pero también un poco triste, me ha ordenado abandonar mi lugar, al parecer ha llegado la hora de reanudar mi misión, destruir este impío lugar.
Mi primera tarea es encontrar un grupo cuyos objetivos se alinean a los míos, Varachan felizmente lo ha encontrado y mientras me regresa mis pertenencias, el elfo me pide encarecidamente terminar lo que inicié. Debo separarme del elfo, pues su tapadera puede ser descubierta y es mejor tener aliados infiltrados en las filas de este maligno lugar, le ruego a mi dios que cuide de mi único amigo en esta región, aunque siento una pesadez en mi corazón en el momento de recitar mi plegaria.
Parto hacia un túnel escabroso, me encuentro solo caminando durante varios minutos, siento bastante calor bajo mis pies, a medida que pasa el tiempo la idea de completar la misión empieza a volverse lejana, ¿Y si no encuentro la forma de destruir el templo? ¡Demonios! No debo pensar en eso, debo continuar y acelerar el paso.”
“No tardo en darme cuenta de señales de una batalla al frente, escucho ruidos y llantos hacia donde me dirijo, mis manos sienten la furia de asestar un golpe y ayudar a los que se encuentren adelante, ¿podrían ser los aliados que necesito y que Varachan me comentó? Al llegar al lugar veo como un elfo escuro cae muerto con unas astillas de madera insertadas en las cuencas de sus ojos, he llegado al lugar, escucho mas ruidos a la distancia, una mujer encapuchada se acerca a mi, pero no me percibe, su atención está mas en un collar que tiene otro cadáver producto de la reciente batalla, mientras me acerco, siento que el mal se ha mermado, pero la joven no me inspira confianza, tal vez estoy en un error, y será mejor continuar por otro lado, posiblemente la joven sea también miembro de las fuerzas de este templo y el ataque solo fue una represalia por alguna rebeldía entre sus tropas. Cauteloso hablo con la joven, pero no me responde, se encuentra mas ocupada en registrar los cadáveres, entre ellos se encuentra mi cuidador Varachan, la joven intenta saquear su cuerpo pero se lo impido, alegando que esa persona merece respeto, sabia que la joven me daba mala espina y estuve a punto de desenvainar mi espada, pero al poco tiempo se acercan mas sobrevivientes, un orco, un hombre, un oso y a lo lejos oigo una voz dulce, alguien que me llama por mi nombre –Bartoz- dice, se trata de una hermosa mujer elfa de cabellos rojos como el fuego, de pronto todo se vuelve negro y un terrible dolor de cabeza me deja paralizado"
Bartoz

“La muerte de los inmundos elfos y de la mujer maniática son un alivio para mi, muy pronto este lugar me pertenecerá y haré honor a todo mi clan, pero no se puede cantar victoria todavía, se escuchan a lo lejos una especie de rugidos y veo a los debiluchos muy asustados, en especial la comadreja quien se dispone a quitarle el medallón que sirve para hablar con las demás tropas enemigas del cadáver de la mujer. La comadreja tuvo una brillante idea, imitando la voz de la mujer hizo retroceder a las tropas, por lo pronto no comeré carne de dragón, debo admitir que la debilucha tiene cerebro, en esas estamos cuando sale un hombre de entre las paredes, el tipo no parece ser parte del templo, es muy caribonito y limpio para el lugar, todos nos recomponemos y nos acercamos, aprovecho para levantar a Adgamis, ¡Ja! Demasiada acción dejo fuera de combate a la flacucha, sin embargo, me preocupa que no pueda salir de esta, a diferencia de los demás, es la única de este grupo que me interesa su bienestar, es la única que se ha portado bien conmigo, los demás pueden irse al infierno.
La pobre flacucha se encuentra triste, acaba de morir su mascota, es una lastima pero quien la manda a traer bichitos a un lugar tan peligroso, de pronto Adgamis dirigió su mirada al tipo que salio de las paredes y se sorprende, lo llama por su nombre, la flacucha conoce al sujeto, el tipo parece también reconocerla, pero ahora es el quien se marea, ¡Bah! Estoy rodeado de puros enclenques, Adgamis habla con el, le dice que es hijo de un viejo poderoso, yo no se, que tanta pendejada hablen, si el tipo caribonito nos sirve, pues que venga con nosotros, si no, que se haga a un lado, bueno, lo importante es que Adgamis lo convence de unirse a nosotros, espero que sea útil y que no se desmaye en medio de la guerra.
La comadreja nos comenta que ha mandado las tropas restantes en una hora a los aposentos de la vieja loca, su plan consiste en prepararles una emboscada y eliminar a los que hacen falta, buen plan viniendo de alguien con el cerebro tan pequeño, y con el nuevo enclenque partimos a los aposentos de la loca esa, no sin antes mover y esconder los cuerpos de los enemigos, incluyendo el cuerpo del elfo degollado, lastima del pobre cariquemado, era uno de los dos elfos que no odio…bueno será mejor continuar”
Rhaegar

“Con la muerte de Varachan, las pistas para eliminar al templo se han visto reducidas, ahora solo pienso que se debe abrir paso a través de los golpes, pero no todo es malo, un paladín conocido de Adgamis se encontraba por acá, nos servirá otra fuerza de ataque, y con Rhaegar ya somos tres, creo que podemos avanzar. Los cadáveres fueron escondidos y Varachan fue puesto en su habitación, Adgamis aprovecha y coloca a su familiar en las manos del elfo, el paladín que se presenta como Bartoz, aunque nos dice que no tiene memoria Adgamis si lo conoce bien, al parecer es hijo de otro miembro del circulo al igual que mi padre, creo que el destino obliga a que nosotros nos conociéramos y con Jon ya seriamos tres que poseemos ese vínculo de hermandad, pronto continuamos a la habitación de Naquent, pero sentimos presencias extrañas, las auras mágicas que se aprecian son evidentes, Adgamis sabe que son, un par de asesinos fantasmales que nos atacan, sus ataques no los puedo esquivar y soy mortalmente herido, mientras agito mi espada al aire, Azgheda hace lo suyo con sus garras, al final todo resulto bien y las criaturas fueron eliminadas, aprovecho para curar mis heridas con todas las pociones que hemos recolectado, ¡Diablos! Nos falta mucho Terjon o Derrim para estos casos, no debí permitir que se fueran, su compromiso con eliminar este lugar debe ser mayor, no entiendo, si yo pude dar espera a mi búsqueda de Tenser ¿como no pueden hacerlo ellos?, bueno ni hablar, continuaremos a los aposentos de Naquent”
“Algo curioso se aprecia en el cuarto del frente, como siempre Tauriel, se vuelve invisible y baja las escaleras que conducen al cuarto a investigar, el tiempo ha pasado y no hay razón de ella, Azgheda también baja pero es poco el tiempo que pasa pues ella nos llama a bajar, en el lugar se ven una multitud de hombres idénticos encerrados en capullos, debe ser un hechizo de clonación como los que hacia mi padre, en los capullos están inscritos el siguiente nombre –Unariq- es el mismo nombre de la lapida en las minas, debió ser un poderoso sacerdote de este templo para tener tantos clones a punto de ser activados, mientras exploramos, vemos en el centro una hermosa gema, tanto la gema, como todo el lugar, posee un aura mágica muy fuerte, la situación ya no se puede tomar a la ligera como antes, pero mientras salimos, Bartoz se detiene y sin pensarlo inserta su espada en uno de los clones, lo que aconteció después fue desconcertante, el clon se transformo en una sucubo que intento asesinar al paladín, llamándolo también por su nombre, vamos que es curioso que  muchos seres sepan quien es Bartoz, menos el mismo, aniquilando a la demonio, continuamos nuestro camino, no sin antes ver un destello de luz que emanó la gema”
Guts

“¡Pero que tonta! Mi codicia me hace cometer locuras, al haber tocado esa gema, aparezco en otro lugar diferente, me encuentro sola y no me puedo respaldar con Guts o mi hermana, espero que mi invisibilidad dure, de lo contrario estoy frita, continuo caminando por un túnel hasta llegar a una puerta secreta, en esas me acuerdo del medallón, Adgamis me estaba hablando desde el que ella tiene, en un dialecto elfico que solo nosotras dos entendemos, no puedo describir la alegría de escuchar la voz de ella, si bien cuando entramos a este templo he sentido el distanciamiento de los demás, en especial de ella, su voz nuevamente me reconforta, no es de mi afecto pero es mi hermana después de todo, le comento mi situación`y me dice que espere por ellos, que me quede quieta, pero ¿como puedes pedirle a una mente curiosa como la mía quedarse a esperar?, decido abrir la puerta y explorar con el resguardo de mi conjuro de invisibilidad, así que avanzo y el paisaje es desolador, veo lo que parece ser el interior de un volcán dormido, con caliza y grietas de lava seca, contrastando con la luz del magma en el suelo, al fondo lo que se ve es una torre alta de color negro, rodeado de muchos tumularios, ¡Dios! sin querer he llegado al atrio interior, ¡Rayos! ¡Debo regresar! ¡Esto es demasiado para mí!, me giro inmediatamente y corro a toda velocidad, pero una fuerza invisible me tumba en seco, ¿Ahora que otra cosa más me va a pasar? No teniendo otra opción continuo hacia la torre que mas parece una aguja negra en el horizonte, al llegar veo un puente colgante de madera y al fondo una puerta de hierro que mágicamente forma un rostro humano y me habla, al parecer conoce todo de mi, y me invita a entrar, por primera vez siento un miedo peor que si fuera a morir. Amablemente declino la oferta de la puerta mágica, pero mi situación empeora cuando mi conjuro de invisibilidad se esfuma y los tumularios advierten mi presencia, no teniendo otra opción saco temblorosa el pergamino de la puerta dimensional y me traslado a la cámara de los clones”
Tauriel

“La sensación de mal que gobierna este cuarto es impresionante, no tiene uno que ser hábil en su detección para darse cuenta, salimos inmediatamente esperando que Tauriel sobreviva hasta que lleguemos, avanzando, nos encontramos con mas guardias de las torres montados en unos aracnofagos, los cuales los atacamos inmediatamente, la adición de Bartoz al grupo fue un completo alivio, quien convocando a su montura vuela por los cielos matando a varios de los jinetes junto con Guts, Adgamis hace lo suyo con sus conjuros y mi hermano elimina a otros con sus flechas, dejándonos las sobras a Rhaegar y a mi, sin embargo hay dos jinetes que me causan curiosidad, son del templo pero son mas hábiles que el resto, le informo a Jon que concentre sus ataques en esos dos y eso hace, acabando con ellos con cierta dificultad, cuando me acerco a sus cuerpos, noto un tatuaje extraño en sus brazos, una cruz de color rojo que nunca había visto, al mostrársela al grupo, nadie le da importancia, aunque Adgamis se ve un poco nerviosa, tal vez sepa algo de eso, pero no es el momento para preguntar, debemos preparar una emboscada”
Azgheda

“Mi hermana no puede dejar sus manos dentro de sus ropas y debe tocar todo lo que sea, la inconsiente ahora toco la gema del cuarto y de repente desapareció, le informo a los demás y juntos discutimos si había algo que hacer para salvar a la tontarrona, luego de mucho meditar, se me ocurrió usar el medallón de Hedrack, estuve un buen tiempo intentando comunicarme con Tauriel, pero la tonta no responde, hasta que por fin, me dice casi sollozando que se encuentra en el atrio interior, ¡Dios!, la imprudencia de Tauriel nos va a matar un día, se los aseguro, le digo que espere mientras matamos a las tropas restantes de Naquent y vamos por ella, espero que capte el mensaje.
Continuando al lugar nos encontramos con mas guardias del templo, los cuales acabamos en el acto, pero un escalofrío recorre mi piel cuando Azgheda revisando los cuerpos nos muestra el tatuaje de la hermandad escarlata en dos de ellos, ¡Rayos! esos sujetos se encuentran es este lugar tan alejado, espero que no se enteren de mi origen real, ni el de mi hermana, o nuestras vidas estarán en un peligro mayor que el que nos enfrentamos actualmente, mejor dejo de pensar en eso, llegamos al cuarto de Naquent y preparamos la emboscada, las tropas que llegaron eran menores de lo que esperábamos, osgos, minotauros y un trío de ogros liderados por el cobarde de látigo, con quien nos encontramos en la puerta del agua. Jon hizo lo suyo matando al bastardo de un solo ataque y los conjuros de Azgheda junto a los míos fueron un excelente combo para aniquilar a los seres, la verdad mientras estemos juntos somos imparables”
Adgamis

“Las batallas han sido solo un letargo de lo que se avecina, pronto acabaremos con todo el maldito lugar, me encuentro eso sí, preocupado por Shadow y con más razón cuando el paladín Bartoz detecta el mal para saber dónde estaba Tauriel, encontrando mal en mi interior, si algo tengo es un odio en contra de este culto quien asesinó a mi verdadero padre y pos su culpa nunca lo logre conocer, mi vínculo con Shadow crece, siento su miedo aunque se encuentra vivo que es lo importante, luego de derrotar a los cultistas mediante la emboscada preparada por Tauriel, les digo a mis compañeros que busquemos a mi caballo, mientras siento como me acerco a él, un sentimiento de frustración de lo que presentía nublaba mi mente, hecho que se confirmó cuando llegamos a las escaleras que conducían al cuarto con la máquina que injertaba las extremidades demoníacas y allí estaba Shadow, con sus ojos botando un fuego azul y sus patas traseras convertidas en las extremidades de un demonio, mi furia se emancipó y solo el consuelo de mi hermana pudo consolarme, diciéndome que ella tenia un hechizo que podría volver a la normalidad a mi amigo, espero que tenga razón y sea así, con Shadow nuevamente a mi lado, nos dirigimos nuevamente al cuarto de los clones para ir por Tauriel.
Al llegar al lugar, un portal se abrió en el techo de la habitación y el el cae Tauriel quien la ayudamos a recomponerse, ella se encuentra totalmente asustada de todo lo que vió en las afueras del atrio interior”
Jon



lunes, 14 de octubre de 2019

Capítulo 20. ¡No en mi guardia!


Con la tensión de ser atrapados y sin reservas en su arsenal, el grupo idea un plan para no ser capturados, en primer lugar gracias la información de Varachan, Adgamis se disfraza con su varita de cambio de aspecto como Satau, el azotamentes oráculo del templo, y posteriormente se teletransportaron al cuarto de Varachan con los palos de refugio, uno de los objetos mágicos que el ex clérigo les dio a nuestros héroes. Su plan consistía en mostrar a los enemigos que tenían al oráculo de ellos como rehén para evitar un derramamiento de sangre, un excelente plan si me lo preguntaban.
Al llegar a la lujosa habitación, nuestros aventureros vieron que el lugar se encontraba desocupado, al rastrear las huellas de Varachan se noto que la captura no aconteció en este lugar, aunque curiosamente dos tipos de huellas se encontraban en el lugar una de ellas de un humano, además Tauriel encontró una puerta secreta que conducía a una curiosa habitación en donde alguien podría haber vivido humildemente, posiblemente el propio Varachan, sin embargo, Rhaegar escucho a las afueras de la habitación y se dio cuenta de los rugidos de Ogros y otros seres cerca, el grupo decide ejecutar su plan, no sin antes Adgamis volver invisible a Tauriel pos si las cosas se llegaban a complicar.
Al salir, el grupo fue abordado inmediatamente con una pequeña incursión compuesta por tres ogros, un par de drows (un hombre y una mujer) siendo liderados por la clériga del templo Naquent quien tenia en su poder al elfo aliado.
El grupo intento hablar con Naquent, pidiendo un intercambio de rehenes, pero lamentablemente el plan fallo, ya que no contaban con los medallones de contacto que varios miembros del templo lo tienen, Naquent informo telepáticamente que los intrusos habían capturado al oráculo, en donde el verdadero Satau comenta que no se encontraba allí, por lo que Naquent furiosa del intento del engaño manda a sus tropas al ataque, e informa a los guardias del atrio exterior dirigirse a la habitación de Varachan.
Con el plan fallido, solo se podía dar paso a la acción, Adgamis lanza el conjuro de desgarrar la tierra con la posibilidad que las tropas quedaran tumbados en el suelo y poder sacar a Varachan del peligro, sin embargo tanto los drow como Naquent no resultaron afectados, Azgheda, Guts y Rhaegar luchan contra los ogros, mientras Tauriel en su forma invisible prepara su ataque mortal en contra de la drow mujer, mientras Jon lanza múltiples flechas sobre Naquent hiriendo considerablemente a la clérigo.
El drow macho, prepara un conjuro de piel pétrea sobre el, dando a conocer que era un poderoso mago, mientras Naquent en su locura y rabia totalmente enceguecida degolló la garganta de Varachan y se prepara al ataque convocando un glotón terrible, la Drow femenina intenta doblegar mentalmente a Guts, pero con sus nuevas habilidades, el guerrero es inmune a sus conjuros, Tauriel aprovecha este momento y golpea con su estoque a la mujer, atravesando su pecho mientras se volvía otra vez visible, las ultimas palabras de la mujer fueron: “¡Te maldigo maldita niña!” Tauriel creía que se refería a ella pero los ojos de la drow se fijaban a Naquent quien con risa burlona miraba a la drow despectivamente.
Mientras caía al suelo la drow susurró “Nos engañaste, dijiste que si luchábamos a tu lado, nos dirías donde se encontraba nuestro hijo Lareth” cayendo al suelo sin vida, Naquent sacó un pergamino y con una risa emitida solo por los seres desprovistos de cordura lanza un conjuro de destrucción sobre Jon, inspirado el arquero logra sobrevivir al ataque aunque con múltiples daños.


Loca de rabia por su fallido ataque Naquent ordena al drow eliminar a los aventureros, pero el hombre más de ayudar a Naquent busco venganza por la muerte de su compañera y lanzando un fuerte rayo relampagueante matando en el acto a todo lo que se cruzara en el camino.
Al paso del rayo mueren Naquent y el ogro que aun quedaba con vida, e hiriendo a Guts, Rhaegar y Adgamis quien con el gran daño de electricidad que sufrió cayo inconsciente, lamentablemente su familiar se encontraba también en la línea de fuego y el daño fue tal que calcinó totalmente a la serpiente muriendo en el acto.
Naquent muriendo producto del rayo relampaguenate

Quedando solo el drow y la bestia convocada, Jon elimina al glotón terrible mientras Azgheda intenta convencer sin éxito al drow que se rindiera, pero el solo quería matar a la asesina de su aliada, Azgheda sin mas opción convoca unas espinas que se las lanza al rostro del mago insertándoselas en los ojos y terminando con su vida.
La lucha terminó con una victoria amarga y con la muerte de un amigo, Rhaegar se acerca a Adgamis y con sus pociones cura a la hechicera, pero mientras eso ocurría, las tropas convocadas por Naquent se acercaban, varios sonidos de aleteos de alas de murciélago se oían acercarse por el norte donde estaban Rhaegar, Jon, Azgheda y una debilitada Adgamis, mientras en la parte sur Guts y Tauriel se estremecieron ante el imponente rugido que no escuchaban desde el asalto al templo del fuego ¡Un dragón!

domingo, 15 de septiembre de 2019

Capítulo 19. El príncipe perdido


Con suma incredulidad el grupo cuestiona al elfo quien desprovisto de armas solo puede esperar que el corazón y la moral de los aventureros esté de su lado, pero Tauriel quien se encontraba invisible en ese momento toma al elfo y lo amenaza de muerte solo para conseguir información, mientras eso ocurre Adgamis le pide a Vister que detecte un ápice de maldad en el hombre, acción que corrobora que el elfo dice la verdad. Una vez soltado, el elfo se presenta como Varachan el segundo al mando del atrio exterior solo por debajo de Hedrack y le pide a nuestros héroes lo sigan para poder hablar mejor de los últimos acontecimientos, aun con dudas, nuestros héroes no confían en el potencial aliado, pero las mismas son resueltas cuando Varachan les comenta las ayudas que estos recibieron sin saberlo de él, como cuando casi son asesinados por el contemplador en los alrededores del templo del mal elemental, o cuando pasaron al atrio exterior sin ser alertados por los guardias de las torres o recientemente cuando informó a Hedrack de un paradero erróneo de los héroes.
Ya sin dudas nuestros héroes deciden acompañar al sacerdote mientras Vister va donde los prisioneros a protegerlos, los aventureros son llevados a un lujoso cuarto en donde Varachan cierra las puertas tras de sí, allí Varachan informa de los planes que tiene la triada sobre el campeón del mal elemental y del inminente ataque al pueblo de Hommlet, cosa que altera mucho a Terjon quien decide salir inmediatamente y dirigirse al pueblo mediante el Lamasu rescatado.
El grupo logra detener al clérigo de la decisión mientras Varachan termina de aclarar las dudas de nuestros personajes, Varachan ayuda a nuestros héroes, entregándoles un mapa del atrio exterior y describiendo los pasos para obtener el orbe de la muerte plateada, la forma de acceder al atrio interior, lugar donde se encuentran los soñadores de la perdición, la ubicación actual de los miembros más poderosos de los soñadores (la triada) y de la fecha en que será liberado Tharizdun.
El grupo con la nueva información decide ir a eliminar a los miembros de la triada al igual que recuperar el artefacto maligno antes de ir nuevamente a Hommlet, Guts aprovecha y pregunta sobre los miembros que quedan en el atrio exterior, a lo que Varachan responde: “Los miembros principales que quedan son Naquent la asistente de Hedrack, Satau el oráculo del templo y el arma favorita de Hedrack el príncipe vampiro Thrommel”
Al escuchar ese nombre Terjon descubre que su compañero de armas en la batalla de Emridy, el príncipe de Furyondia Thrommel quien había desaparecido hace ya mucho tiempo se encontraba en este lugar, por lo que decide esperar un poco y acompañar a los aventureros mientras encuentran al príncipe perdido.
Tauriel también aprovecha y le pide alguna ayuda adicional al elfo, el cual asiente y abriendo el cofre que tenía en su habitación con la palabra de mando “Tharizdun nunca será libre” le entrega a nuestros héroes una antorcha de revelación para ver las cosas que se encuentran en la cúpula negra, lugar donde se accede al atrio interior y dos mantos purpuras los cuales son los únicos que soportan el frio extremo del lugar, las cuales se las colocan Tauriel y Adgamis mientras que el manto purpura encontrado en la habitación de Hedrack se lo dan a Terjon.
Nuestros héroes se despiden el elfo y ya con el mapa se dirigen a la cúpula negra, pasando nuevamente por la trampa de tentáculos y desactivándola mediante una palabra de mando así como Varachan hizo con la apertura de su cofre, explorando los innumerables pasillos del atrio exterior, nuestros héroes encuentran una sala decorada con la misma tapicería de varachan, Tauriel buscando pistas descubre un interruptor secreto que al presionarlo conduce a nuestros héroes a un sótano en donde se encontraba el ataúd del vampiro Thrommel. Preparados para la batalla el grupo abre la tapa y eliminar al vampiro, sin embargo el ataúd se encontraba vacío, todos abandonan la sala, pero Jon previniendo que el vampiro podría regresar a su lugar de descanso, quema el ataúd hasta sus cimientos mientras se retira.

Al llegar al pasillo de la cúpula negra, nuestros héroes escuchan los pasos de criaturas enormes acercándose, preparados para la lucha desenvainan sus armas viendo al fondo del pasillo a dos golem de carne siendo liderados por un poderoso vampiro de armadura oscura quien no era otro que el príncipe Thrommel.
El hombre reconoce a Terjon y por consiguiente ataca a nuestros héroes, pero también reconoce a Adgamis nombrándola princesa Zanadel, nuestros héroes no prestan tanta atención a sus palabras y marchan a atacar a la impía criatura, pero Thrommel logra trepar por los muros del atrio y con su presencia logra poner bajo su poder a Tauriel, quien ataca sin piedad a Guts dejándolo al borde de la muerte.
Por su parte Rhaegar intenta eliminar a los golem, logrando acertar un fuerte golpe a uno de ellos dejándolo sin un brazo, Jon y Adgamis preparan flechas impregnadas con fuego y conjuros pero se descubre que Thrommel es inmune al elemento, Terjon intenta expulsar a su viejo amigo pero el no muerto es tan fuerte que sus plegarias poco hacen efecto.
Thrommel convoca a un murciélago quien logra dominar a Jon bajo su poder, ya con dos héroes dominados el paladín caído, se dispone a herir al guerrero y así cobrar su primera víctima, Adgamis por su parte huye de los ataques de Jon quien bajo el embrujo de Thrommel dispara su arsenal a la hechicera, Rhaegar logra eliminar al segundo golem, pero Thrommel aparece y también hechiza al semiorco quien se une en sus filas.
Guts con las fuerzas que le quedaba logra asesinar al murciélago de Thrommel, sacando del trance a Jon quien hiere a Thrommel con sus flechas, pero no son suficientes, además nuestros héroes sienten que el frío del lugar empieza a debilitar su cuerpo, afectando en gran medida a Rhaegar Jon y Guts, sin embargo en un acto de suprema voluntad Tauriel logra salir del embrujo de Thrommel y con mucha habilidad logra trepar con sus botas al lugar donde se encontraba el vampiro y usando sus brazaletes logra asestar un ataque furtivo tan potente en el cuello de Thrommel que logra eliminar al no muerto dejando un cadáver descompuesto en el suelo y liberando del control mental a los dominados por el embrujo.
Terminada la batalla, un humo verde sale de la boca del cadáver y recorre el pasillo en dirección a la habitación de Thrommel, nuestros héroes siguen al humo para evitar que Thrommel renazca, sin embargo, Jon sabía de antemano la situación por lo que previamente quemó su lugar de descanso, aliviado el explorador muestra a sus amigos una sonrisa de satisfacción.
Llegando al lugar de descanso de Thrommel, lo que ven es un cuerpo muerto desnudo de lo que en sus días fue el príncipe de Furyondia  Thrommel IV, Terjon pide al grupo el diamante encontrado en las minas del templo para poder revivir al príncipe, el grupo acepta y el clérigo realiza el conjuro.
Thrommel despierta, su rostro se encuentra con vida otra vez, y sus recuerdos vuelven a su mente, el príncipe se levanta y agradece a sus salvadores, a todos los nombra caballeros del reino de Furyondia y les da su amuleto que lo certifica como príncipe, prometiendo al grupo una buena recompensa por sus acciones y tomando su armadura, Thommel se dirige junto con Terjon donde el lamasu para salir del atrio y dirigirse a Hommlet para detener el ataque perpetrado por el culto.
La dicha inunda los corazones de nuestros héroes de haber salvado al príncipe de su cruento destino, pero la felicidad dura poco, Adgamis escucha en el medallón de contacto de Hedrack una voz de mujer que dice lo siguiente: “Miembros del atrio exterior, y guardias de las torres, el atrio ha sido profanado, los guerreros que han destruido las minas y los templos se encuentran en este momento aquí, desplieguen toda su fuerza al interior, y aniquilen a todo aquel que no reconozcan ¡aniquilen a los rehenes que tengan de ser necesario! Por último Varachan nos ha engañado todo este tiempo y el maldito ha estado ayudando al grupo enemigo, ahora lo tengo bajo mi custodia”

¿Qué pasará ahora con nuestros héroes?  La respuesta será recopilada en un futuro próximo

lunes, 19 de agosto de 2019

Capítulo 18 Liberando prisioneros


Con Hedrack muerto, el grupo ha eliminado gran parte de la amenaza que el culto del mal elemental sobrepone sobre Oerth, sin embargo, la información de su diario, desesperanza a nuestros aventureros  quienes saben que el tiempo está en su contra, mientras esconden el cuerpo del sumo sacerdote el grupo decide que lo primero que deben hacer es encontrar la copia del orbe del olvido, el orbe de la muerte plateada, y con el objeto cerrar los nodos presentes en el templo del mal elemental.
Mientras caminan por los pasillos del atrio exterior el equipo de aventureros llegan a unas escaleras que conducen a una especie de sótano oscuro que posee una monstruosa maquina la cual al parecer era la causante de las adiciones demoníacas vistas en Tessimon y Ukemil, investigando más a fondo Tauriel por poco fue víctima de una horrenda cirugía a manos de la máquina, sin embargo pudo escapar, luego del susto los aventureros dejan el lugar.
Posteriormente los aventureros llegan a una habitación cuyo piso era una especie de vidrio totalmente negro que inquietaba de sobremanera a los héroes, la sensación se hizo realidad cuando una vez adentro, el piso se rompe y del mismo varios tentáculos hechos de pura energía oscura atacan a nuestros héroes, Guts y Azgheda intentan destruirlos pero sin lograr ningún efecto, Adgamis se da cuenta que los tentáculos solo pueden ser destruidos con el conjuro de desintegrar, por lo que al avisarle a los demás, todos deciden escapar a la puerta más cercana que ven.
Después de sortear el peligro, los héroes saben que la amenaza en el atrio exterior es cada vez más grande, el grupo continuó por las habitaciones del atrio cuando llegan a un punto donde un dial mágico que sirve como un portal mágico, llevan a Tauriel (en su forma invisible)  y Azgheda a un lugar donde se encuentran varios prisioneros del templo, pero no solo eso, la carcelera del lugar una poderosa bruja llamada Daagra los esperaba, atacando fuertemente en una bruma a Azgheda, pero con el conjuro de luz de día, la druida logra disipar el hechizo de la bruja.
Sin embargo al disipar la bruma, la bruja (saga Annis) tampoco se encontraba, por su parte Adgamis y Jon empezaron sin saberlo a liberar a los prisioneros abriendo las cárceles, en primer lugar salió un Azer (enano del plano del fuego), luego una dulce hada, posteriormente una elfa de cabellos dorados, todos estaban desconcertados al ser liberados, pero no todos los presos eran inofensivos, en una de las celdas  se encontraba prisionero un fiero troll, mientras hablaban con los prisioneros y buscaban una forma de salir, la elfa sin previo aviso atacó a la hada convirtiéndose en la bruja quien con mucha rabia atacó a la elfa, pero Tauriel que se encontraba invisible atacó por la espalda a la bruja haciendo un daño considerable, pero la criatura no se murió y el devolvió todo el daño a la asesina quien la dejo a puertas de la muerte, para completar Adgamis libera sin saberlo al troll quien se lanza al ataque, pero en ese instante Guts y Rhaegar quienes estaban impacientes por el regreso de sus compañeras deciden teleportarse al lugar y justo a tiempo pues los guerreros aparecieron frente al troll y detuvieron su ataque, mientras Guts y Rhaegar acababan con la bestia, Azgheda en su forma de oso se devora a Daagra, terminando así con la batalla.
Los prisioneros liberados agradecieron al grupo mientras se presentaban en primer lugar el azer llamado Reunous, es un guerrero del plano de fuego quien vino a investigar el porqué los elementales del plano de fuego se han corrompido, también sabe de la jerarquía del nodo de fuego así como de la implicación de un príncipe elemental maligno llamado Imix.
La hermosa elfa es una paladina de Corellon de nombre Vister quien también vino a investigar de este nuevo templo,  también se encontraban entre los prisioneros un Lamasu, un ser celestial con forma de león alado y rostro humano llamado Maluccus y un halfling llamado Athemal sin embargo este último quien había sido capturado hace semanas para ser usado como sacrificio era poseedor de una de las extremidades demoníacas como las vistas en Tessimon, el pobre ser se encontraba confundido y al borde de la locura, por lo que el grupo debía atenderlo si querían salvar su cordura.
Mientras se reunían nuevamente, los héroes decidieron ocultar al lamasu, el azer y al mediano en una bodega y llevar consigo a la paladina elfa cuyos poderes en detectar el mal podrían serles útil, la equiparon con una maza ligera encontrada en el almacén y continuaron con su camino.
Explorando en las habitaciones derrotan también a un espectro quien fue el amante de Naquent, la asistente de Hedrack quien era la persona que tenía conexiones con Tal Camish, entre los objetos encontrado en la habitación de Naquent, el grupo se encontró unas botas de aceleración Jhon se las coloca inmediatamente descubriendo para su desgracia que eran una botas malditas que obligaban al explorador bailar sin control, pero gracias a Terjon es liberado de la maldición.


Por último los héroes terminan en lo que parece ser la puerta del aire quienes lo intuyeron por un claro en la habitación en donde varios sagifalcos volaban en el lugar, también se encontraban unos poderosos ogros vestidos con armaduras completas de color azabache y portando unos enormes espadones, pero con una bola de fuego de Adgamis, las criaturas murieron sin poder hacerles frente mientras revisaron el lugar se encontraron con una habitación en donde se encontraban más esclavos cuyas lenguas fueron cortadas y entre sollozos solo podían decir “auuaa” lo que parecieran pedir “agua” o “ayuda” mientras eran liberados Adgamis escucho que alguien se acercaba, informando a los demás todos se preparan para una lucha.
Lo que vieron acercarse era un elfo de cabellos plateados, vestido con una túnica negra y con la cara destruida por múltiples cicatrices y con una voz apacible les dice a nuestros héroes: “No tienen que levantar las armas, señores, no vengo a luchar, ¡debemos hablar!”
Quien será este ser y que querrá con nuestros héroes, bueno solo el destino lo sabe y la historia será recopilada en el futuro próximo.

Epílogo

Guts abrió los ojos, la sonrisa de Tauriel de ver que su amigo se encuentra con vida, mientras se incorpora Kella intentaba rastrear a los...